Kaskivano está en el aire. Kaskivano toca en el aire. Kaskivano va a tocar en La casa en el aire.
Las 00.15 y recorremos calles forradas en verde paco, buscando el famosillo Bar El Clan. Sigue por ahí, baja dos cuadras, dobla a la izquierda y ahí a mitad de cuadra. Parece que está tocando Chinoy.
He ahí. Las luces nos tiñen las caras y parecemos más zombies de lo que somos.
Chinoy ya está tocando y hasta el silencio se calla. Está contando su historia y se acompaña con una guitarra. Minimalista a ratos. Personalmente prefería al Chinoy que manchaba la guitarra con sangre pero parece que este nuevo Chinoy encanta acá en Santiago. Ahí vuelve, a ratos. Divisa a Kaskivano y quiere descansar. Que suba el hermano. Ah bueh… se armó esto.
Y aquí estamos. Mientras a pocos kilómetros ya se escuchan bombazos conmemorativos, aquí estamos coreando con los ojos cerrados a Chinoy y a Kaskivano cantando a dúo. ¡Ay, los tíos orgullosos!
Se empieza a despedir Chinoy y pareciera que quiere presentar a su banda, humilde: nos va a presentar a todos. Humoristas de mentira, los que lo rodean intentan llamar su atención. Pero él no tiene ojos para nadie. Está viviendo en su propia melodía. Estos hermanos son una canción por sí mismos y aún no piensan en acabar.
Fotos:
Rodrigo Castro
Gabriella Rodriguez
-
Celeste
-
Fernando








