A algunos se les ocurre comerse todo el pan del desayuno en el bajón de la noche. A otros se les ocurre perderse dos días completos y no avisarle a nadie. A otros se les ocurre bajarse una estación antes en el Metro y dejarlo a uno esperando una hora. A todos se les ocurre conversar cuando yo quiero silencio.
Soy el individuo.
Soy el ojo que juzga.
Soy la mano que aprieta.
Atolondrado y atormentado.
Lerdo y disperso.
Bobo & lelo.
La melancolía es el único punto de vista que cabe en mi cabeza. O mejor dicho, no cabe en mi cabeza más que la melancolía; de allí, de ese puerto zarpan los nuevos latidos e ideas flamantes. Latidos que mueven al corazón, que sobre todas las cosas son razonamientos imaginarios. Co-razón dijo Matta. Razón compartida. Por la mente y la melancolía.
Espero y no apareces
No te veo pasar. Hace una hora
que te espero y no apareces.
Es una idea peligrosa
que pases frente a mí
y no te reconozca:
Que pases por la calle
mires a mis ojos
sientas mi olor
retumbes en mis oídos
(lo mismo yo)
y nada de calor.
Es una idea divertida:
que pases frente a mí
y te hagas la loca
(lo mismo yo).
Hacerle frente a la melancolía es una batalla perdida. Contra la corriente se nada cuando se quiere fortalecer. Cuando se quiere aprender. Y acá estamos aprendiendo. A golpes, ojalá.
La corriente dice una cosa. Nosotros no somos la corriente. No somos ni común, ni corriente.
Perdemos de nuevo. Pero jugamos bien.
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Fulatino
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http://www.karizventura.blogspot.com Kariz






