Todas las fotos: Sr. D
Tenía cara de lluvia. También tenía cara de última y harta pinta de pelea, pero la noche no fue nada de eso.
Con un resfrío de mierda que se impuso a los schops con limón y las tiras de paracetamol, le hice frente a lo que se veía como una noche negra. Oscura noche de tocatas, también oscuras. Rock porteño y punketa. Una de dos o las dos.
Con cámara en mano, Sr. D ponía cara de vieja cuando los mohicanos estaban trastabillando y quebrando botellas fuera del bar La Aduana. Eran recién las 11.30, la noche aún ni empezaba y estábamos prestos a sacar el bisturí. Por si las moscas, digo.
Sr. M morirá de sabio, seguramente, algún día, y lo hizo notar cuando, vista fija en una chaqueta manchada con sangre de un rude-boy, dijo: “La tocata en que podemos ser descuartizados, no es la tocata verdadera, vámonos de esta hueá”.
Después supimos que Monjas con Atraso no pudo llegar a Valparaíso, que la tocata punk estuvo más tranquila que foto de primera comunión, y que hace tiempo no sonaba la música de pocos acordes tan fuerte como ese sábado en Bar La Aduana.
Pero nosotros estamos a una cuadra. Llegamos a Bar La Cantera entonces. Y acá la cosa está medio muerta. Un terremoto personal me remece y ya va a empezar esto. No sé de dónde salió esta gente. Umbría En Kalafate ya está tocando.
El hombre y sus herramientas hacen que cada ladrillo de este viejo sótano tiemble en su sitio; el hombre y su antena, el bajo en unas manos pequeñas, el helado de mi terremoto, todo confabula como un reloj vertiginoso persiguiéndole a sí mismo y por momentos pareciese que somos todos los presentes un solo oyente admirando un único sonido. Todos en uno.
No mucho más se puede mencionar de los Umbrnklft. Basta verlos. Basta oírlos y se sabe como terminarán. El psicofolclor (como alguien los denominó alguna vez) actúa como bencina e invade el lugar que se proponga. Repito. Invade aunque no lo llamen. Impregna. Cada oído alineado a la escucha de los Umbría. Imperdibles y, aunque parezca anticipado, históricos.
Bueh, después de aquella amalgama de rock y psicodelia porteñas, nos ponemos sencillamente cuáticos. Y digo cuáticos por caóticos. Caóticos por exagerados. Eso es. Todo ahora es exagerado en el Bar La Cantera. Una mesa con papeles adorna el escenario. Un cuaderno a medio deshojar, dos vasos con cerveza, “La Estrella”, kilos de cocaína imaginaria, vergüenza y descaro, son algo de lo que se asoma sobre la mesa.
La mesa, que significa todo esto que somos, un montón de espectadores atentos y dispuestos a que Olor A La Banda, a que estos que arrancaron a tiempo nos sacudan el polvo y las telarañas que tejimos unos a otros, cegándonos.
Yo no quería ver lo que vi. El individuo (no diré su nombre por temor a invocarlo) tiene el pelo corto. Se sienta, sonríe y murmulla algo a los músicos. O al aire.
(Desde este momento, la historia se basa en conjeturas, que pueden haber o no haber pasado; es, por lo tanto, una historia desmentible y no confiable)
El individuo quiso ser equilibrista y lo logró, quedándose sentado un lapso de tiempo anormal; el individuo miró pocas veces atrás a sus compañeros de lavanda, buscando amparo o viendo en sus ojos su reflejo, se miró. El individuo arrastró sus recuerdos sórdidos por las paredes de ladrillo, que ahora temblaban, pero de miedo. El individuo dio todo de sí y eso se nota. El individuo cree que no está ahí donde yo veo que está. O quizás no está. Quizás soy yo el individuo que grita desaforado a sus amigos y enemigos. El individuo vuelca la mesa y con eso revuelve el gallinero. Saltan unos. Lloran otros. El individuo toma asiento y descontrola sus manos. Se calma. Ya encendió la mecha y ahora espera a que explote. Canta. Recita. Nos vaticina desgracias y bondades. El individuo hace caso omiso de sus excelentes músicos y no termina las canciones cuando debiera. El individuo lo hace de nuevo. Una rockera de aquellas toma la noche por las patas y quiere hacer justicia por sus propias manos. Golpes. Pelea. Las gallinas huyen y los gallos se quedan a pelear. Siento un golpe. ¿Se derrumba la cantera o soy yo el que se derrumba?
Entre el público alcanzo a distinguir unas caras conocidas. Están manchados con luces. Vuelan. Olor A La Banda no deja de tocar. Exprimen y exprimen. Se van. Yo me quedo. Pero no sobrevivo. Esperemos que ellos sí duren para una próxima.
Lo siento Fatiga De Material, no me dio el cuero.
-
http://ruffocracia.blogspot.com ruffox
-
Sr. D.
-
http://WWW.UMBRIA-EN-KALAFATE.BLOGSPOT.COM NARA
-
pax
-
Andrés
-
Marticorena
-
http://www.laultimapapita.com Sr. M
-
Javier (guit OLORA)
-
i love michel franc
-
http://www.laultimapapita.com Sr. N
-
Marticorena
-
http://www.laultimapapita.com Sr. M
-
Sr. D.
-
http://www.laultimapapita.com Sr. N


















































