
Me encontraba en el segundo párrafo de mi anécdota de aquella ocasión en que vi a Los Pericos en el Festival de Viña 95, cuando me llega un correo salvador de mi colega Sr. C. No conforme con su descomunal historia de pegadas y redadas de la semana pasada, me envía una segunda parte para (textual) “compartir con los pulentos de lun”. Pobre Sr. C, pensó que con sus melodramas podría destronar a Faloon y sus tentáculos del mundial.
Me bajé de la micro en Barón a eso de las 21:30. Me uno al rebaño esperando el verde aquel que rompe la quietud. Miro hacia mi pared favorita, esa donde antenoche pegoteamos los afiches que luego taparon y que luego volvimos a tapar. Y veo a mi compadre brocha en mano barnizando con engrudo uno por uno, toda la fila de nuestros afiches. Estará aplicando mantención urbana, pienso.
-Ehh oye que onda, los vai a tapar?
-(Abriendo su mochila y sacando un tuco de afiches) Si.
-Pero que onda, si tenís la tremenda pared y estai tapando justo los que pegué yo.
-Así es la ley de la calle hermano.
Estaba enfrente de quien quería estar, del wn que se ensaña contra mí sin conocerme, del wn que odio por convicción. Las palabras, que fluyan las palabras antes que esa botella con harina viscosa me reviente en la cabeza. Trato de explicar que fui yo quien pegó esos afiches antenoche y que con un poco de criterio podemos compartir el espacio sin perjudicar al otro.
-Ahí está la cosa pues hermano, a ti te pagan por hacer esta pega. Yo la hago porque tengo que hacerla.
-Calmao compadre, mira que las lucas no me caen por pegar, yo toco en una de las bandas del afiche, las monedas caen por la puerta.
-Yo también toco, si el del afiche soy yo.
De discusión pasó a conversa. Tapó unos 3 afiches míos y luego culminó su tarea una fila mas abajo. Que venía caminando desde el puerto, que tenía engrudo hasta en la cara, que el típico viejo de mierda le sacó en cara el patrimonio y lo culpó de afear la ciudad.
-Y que quiere que haga, que ande robando? Si quiere lo asalto al toque. Pero yo soy artista caballero, yo con estos afiches me gano la vida, difundo mi música. No sea gil.
Que desde los 15 años que canta hip hop y ahora se desenvuelve en el mundo del dancehall, donde tiene un buen número de amigos y seguidores fieles a la escena. Pero que si no fuera por la pegatina nocturna, nadie en las calles se entera de su existencia y su razón de ser en este puerto fortuito. Desde los 15 años mi vida a estado ligada al rock y el mismo puto viejo se nos a aparecido a todos parece.
-Sabís que? No tendriai que haberle contestado nada – le digo. Que nos pase esto, en esta circunstancia es ideal, para darnos cuenta que los weones como tu, como yo, somos los que estamos dándole el verdadero sentido a lo que ellos llaman patrimonio. No le debemos nada a nadie, nos movemos con nuestras creaciones y eso la ciudad lo necesita. Los verdaderos ciudadanos son los que hacen uso y función de la urbe, y no los que se registran en sus sistemas, como siempre nos han querido inculcar. (Evidentemente acabo de llenar de ornamentos mi escrito, no ando por la vida hablando como si fuera un intelectual que no soy).
-Que lástima que tengamos que casi pelearnos, siendo que estamos en la misma.
-Por suerte no fue necesario. Ya compadre yo doblo aquí en el pasaje Quillota.
-Yo también.
Maese se llama el compañero de ruta, que no nos separe el muro.






