Ya teníamos algo así como un mes de relación, todo iba súper bien, nos llevábamos bien, sus amigos me caían bien, yo les caía bien, encajábamos en lo social y salir a carretear era nuestro panorama predilecto de sábado, bailar, tomar, un bar, qué se yo.
Un sábado nos llama su amigo (no diré nombre), pero era bien cola (gay), para decirnos que nos juntábamos en su departamento con un sinfín de amigos más y que iríamos a una fiesta en el barrio Lastarria, que nos esperaban para hacer una previa y salir en masa al carrete que prometía de bueno y este sí fue bueno.
Llegamos al depa y habían algo así como diez personas y una nube de humo y no era exactamente porque se quemaba el departamento. No llevaba más de tres minutos cuando ya tenía un ron cola en la mano y como tres amigas nuevas parloteando a mi lado y preguntándome cómo me teñía el pelo así, que tenís onda loca y gritándole a mi “amiguito” OYE SACASTE BUENA POLOLA!!! (La weá era casi la feria entre griteríos, faltaba la pura gallina). Dos minutos después estaba parada en el balcón con la segunda ron cola en mis manos, mirando la mejor vista de Stgo. Con todos mis amiguitos nuevos que ya se caían del balcón por el efecto del incendio (si oh!) y yo cagá de la risa de las caras de estúpidos. Luego de un rato y ya bien borracho el conductor agarró la botella de ron y dijo: Ya los weones! vamos a bailar!!!
Toda la masa se fue subiendo a los autos, claro está yo y el muchacho nos fuimos con el dueño de casa, la amiga nueva y otra loca con no sé quién más, ni que la weá fuera el auto de los magníficos. Con los mil weones sentados sacamos el auto del tercer subterráneo, yo dije cagé aquí muero sin haber bailado ni una puta canción y virgen (saaaaaaaaa) démosle, ya estamos en esto, arriba de esto, dentro de la pelota, fuera del mundo!…agr!!!!
Ya en el carrete, una casona gigante, muchas piezas, oscuro (ea!), una barra de copete baratísimo y nosotros dentro de la pelota nos pusimos a bailar en dos tiempos, cual pirinolas, coreábamos cada canción, David Bowie sonaba a todo tarro y nosotros en un fluido ingles curaos como pico cantábamos como si estuviéramos en primera fila del live 8 siendo grabados en directo para el mundo.
Ya bien curado, bastantes, y pasada la noche los integrantes del gran grupo fueron cayendo uno a uno como moscas, curaos a decir basta algunos tomaron taxi y comenzaron a emigrar. La gente del carrete ya se iba retirando y nosotros prendidos como nunca queríamos seguir de juerga, yo en ese tiempo era buena niña y no conocía los after, así que me puse los pantalones y de un ala agarré al curadito y me lo llevé, sin antes nos siguiera toda la banda. Ahí comenzó el problema, el tío conductor estaba tan curado que no se acordaba dónde había dejado el auto, las llaves y la dignidad de paso. Como los weones todos los alcohólicos se miraban diciendo ah! el auto, y yo entre todo trataba de hacer memoria mientras el dueño caminaba buscándolo y los demás casi lloraban a mares parados como cabros chicos en medio del mal. Luego de algo así como diez minutos de desesperación y cuando ya el amigo gay decía: Filo weón, yo vengo mañana y lo busco, el weón pa’ responsable!!!. Filazo dije, la cagada de auto es de él, yo estoy bastante ebria, me quiero ir acostar y esperar la caña infernal que tendré mañana y además como estábamos en pleno proceso de amor nos queríamos ir a Valparaíso al día siguiente (pobrecitos, tan ilusos que nos pone el amor calentura).
Ya, se acordó dónde estaba el auto y sentados más weones que en el huevito de Extra Jóvenes íbamos camino al nidito de amor. En el asiento del copiloto iba no sé quién, solo sé que a mi lado iba una weona que no conocía y que iba literalmente tocándole el paquete a mi “amigo” que iba a escasos minutos de apagón de tele (sí, a todos mis amigos se les apaga la tele). Cuento corto, yo más enojá que la rechucha y curá con cara de pico me bajé del auto y de una pura pata en el culo bajé al borracho de mi “amigo”, quien apenas balbuceaba y podía encontrar las llaves del bendito nidito. Obvio que antes de bajarnos del auto la zorra gigante le tocó una pierna y le murmuró algo que recuerdo que escuché clarito, pero como estaba tan enojada ya ni me acuerdo.
Ya con el pastelito en la cama acostado se puso cariñoso, típico curao, apagado de tele y caliente, luego de unos besitos se puso más cariñoso hasta que se mandó el numerito del año, sí, el más lindo. Luego de decirme te quiero, te regalo el cielo y las estrellas, me dice tan linda frase que nunca podré olvidar: Oye y si asaltamos un departamento , lo trepamos… ¿QUÉ WEÁ ESTÁS HABLANDO?… ayyy me voy donde mi mamá!!!!!, me faltó decir eso, me di media vuelta y le mandé la patada del año en las canillas y en tres tiempos me quedé dormida.
Al otro día y como si nada hubiera pasado se despierta el weoncito con su mejor caña y con un lindo: buen día amorcito. Buen día amorcito weon! curao! Ahí comencé a contarle su gran hazaña de asaltar un departamento y su sarta de webadas que de curado había comenzado a inventar, Valparaíso querías? y un sanguchito también?. Partiste mierda y me invitaste almorzar, esta cagá te saldrá muy cara. A la semana terminamos, menos mal porque quizás ahora sería una arañita o la mujer del hombre de la mafia shilena.
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