
Faz Roido suena primero como un Lucybell imaginario, pero no. Es extraño. Pero ahora suena mejor, o peor, pero bien. Voces de niña acompañan y relajan. ¿Estarán vestidas de negro o con poleras alternativas? ¿Cantarán con los ojos cerrados? Son chiquillas, eso sí. Y ahora improvisan. Sonidos. Ruidos y acordes. Es la lluvia y los caballos. La vida como eufemismo de destrucción. Hay que salvarse. Aferrarse al madero que viene ahí, ahí. Ah se pasó la hueá.
Cajitas Rectangulares. Sonido sucio como sólo ellos pueden. ¿Punk? Claro que sí. Pero no. Yo no sirvo para esto. Desarmémonos todos y cantemos. Música para pegarle a la pared. Somos todos boxeadores de último round. Nos queman las piernas desarmadas y los puños goteando sangre. Somos los muchachos que llegaron tarde a la fiesta. O a los que nos dejaron fuera. No. Es hora de dejarnos el pelo largo y sacarnos la mierda del zapato.
(…)
Siempre llegaré al mismo puente
a mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino si me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
“Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días”
(J. Teillier)
Atentos niños a estas dos bandas que prenden el circuito poco a poco.

Hace unos días atrás mientras me nutría de vaga información “internetística” llegó a mis manos favorablemente el disco de un joven, el cual poseía atractivos y coloridos diseños en su portada, y aunque suene a ironía, sus melancólicas melodías, me alegraban el día. Gutie, aquel joven que un día partió con su batería sin tomarle mayor importancia, con el correr de los años se fue cambiando por las cuerdas.
Hoy nos acompaña y deleita con su disco “El Lugar Desconocido”, una producción digna de ser soundtrack para una bella película de cinearte. Esta es una recopilación de sus más íntimos momentos, los cuales plasmó mediante un largo y tormentoso proceso de su vida, en donde la música y el arte fueron sus mejores aliados, contando historias y vivencias del día a día para acompañar y amenizar momentos de la vida como los que le han tocado personalmente.
Y es así como hasta el día de hoy continua tomando una guitarra, eligiendo unos acordes y cantándole al destino sin mayores proyecciones, “cantar sin ser gorrión y tocar sin ser el mejor”, es su idea y visión de las cosas.
![Pato - Antology [2010]](http://www.laultimapapita.com/wp-content/uploads/2010/04/Folder5.jpg?9707a5)
Lo que oirán es lo nuevo de Pato. Mentira. No es nuevo, sino que es el material recopilado que nos hicieron llegar unas manos misteriosas. Suponemos que es de Pato, los mismos sureños de Chamiza que hace un tiempo nos dejaron ESTO.
Lo que oirán es tan “sucio” como el fondo del mar, porque Pato no hace su música con olor a flores ni con jingles pegajosos, Pato se ahoga bajo las olas amontonadas de Baudelaire y sale a la superficie aleteando y escupiendo restos de pulmón.
Manchados, los Pato, exploran ahora otros géneros y como dicen ellos mismos, los exploran a su manera.
![Jorge Cocio - Nada es Eterno [2009]](http://www.laultimapapita.com/wp-content/uploads/2010/04/Folder4.jpg?9707a5)
“Elige una vida, elige un trabajo, elige una carrera, elige reproductores de CD y abre latas eléctricos, elige a tus amigos, elige ropa de cuero y cigarros costosos, elige levantarte un domingo en la mañana sin saber lo que ocurrió, elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando estas escuchando Nada Es Eterno?”
Jorge Cocio, aquel joven que un día decidió tomar su guitarra y formar experimentales melodías, hoy nos invita a escuchar la primera recopilación de sus sueños, ideas y energías que hace poco tiempo fluían dentro de él, sin poder dar la cara al mundo. Nada Es Eterno es su primer EP en el que podemos encontrar diversas melodías las cuales calzarán perfectamente en esos momentos delicados de la vida. Tomar café, viajar en micro, pensar, leer, escribir y hasta dormir cambiarán rotundamente su forma convencional, transformándose en pasajes atmosféricos, abstractos y nada rutinarios, lo cual se agradece en estos días.

Hay bandas potentes, hay bandas que son como maquinaria pesada, las hay que suenan como un derrumbe, lo que ya es mucho decir. En alguna de estas categorías (la que a usted más le guste) se inmiscuye Chocloneta. A la fuerza. Se mete entre los barrotes, o como los superhéroes, echando abajo las paredes. Voces que suenan por todos lados, en vivo pareciera que todos somos partes de la banda. Letras pegajosas y que dan miedo. Sonidos demoledores de barrios típicos, de pueblo chico.
Chocloneta se encuentra siempre en manifiesto estado de brusquedad, atormentando niños inocentes y desencantando a las novias del rock. Intenciones cumplidas entonces, con Chocloneta no necesita demostrarnos nada con galardones ni currículos gastados (en su historial se cuenta cuanto premio y cuanto concierto se haya inventado), sólo poniéndoles oreja nos queda claro que vienen a mezclar las sonoridades a su manera y no a cumplir los cánones que les impusieron.
![Carlos Costtra - En Vivo Desde Mi Pieza [2009] Carlos Costtra - En Vivo Desde Mi Pieza [2009]](http://www.laultimapapita.com/wp-content/uploads/2010/04/Folder3.jpg?9707a5)
Comienza el día, gente en las calles y un sol radiante alumbra su pasar, todo parece normal, al llegar el atardecer, las aves se esconden y un color rojizo inunda la ciudad. Es ahí donde ocurre la magia, como casi verdaderos vampiros de la vida, inundan bares, calles, juntas y más, con verdaderos sonidos provenientes de lo más recóndito de las ciudades, colgando una guitarra, quizás unos efectos y con una mezcla entre indie-folk comienzan a salir las palabras, frases, poemas y melodías que recuerdan los viejos tiempos, y es precisamente en aquel lugar donde encontramos a nuestro personaje.
Si en una juguera metes Un chico genial, dos gotas de un tono de voz algo peculiar, pequeñas dosis de Bob Dylan y Johnny Cash y además le agregas un toque de desenfrenada nostalgia, sólo te faltaría esperar un poco para obtener algo como Costtra, no costra como el tejido temporal color marrón que cubre las heridas, sino que Carlos Costtra, un joven algo líricamente delirante que al igual que el tejido color marrón, cubrirá esos pequeños recuerdos de la vida cotidiana, las cuales no queremos, pero olvidamos fácilmente.
Con una guitarra y a veces su armónica este joven diseñador proveniente de Santiago, nos muestra de forma casera lo sencillo que puede ser crear música cuando se tiene talento, creatividad y muchas ganas para ello.
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El menú de la semana
Martes Donde las papas queman
Viernes La papa en el calcetín
Sábado Dos cucharadas y a la papa
Fueron la última papita un día... »
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