
Por fin nos vamos del hotel, en el camino saludamos a la animadora oficial del magno evento, no sé como se llama, pero la vi en la TV. Nos mira raro, sabe en lo que andamos y de seguro nos hecha la culpa del fuerte olor a mariguana, no importa, nos subimos a la van y nos vamos.
Llegamos al parque Italia, directo a la carpa habilitada para los músicos. Unos sanguchitos, todo bien, falta un vino dicen por ahí, nos dirigimos a la botillería más cercana, dos cajas de vino de dos litros creo que servirán para saciar la sed un poco antes del show. Rico el vinito, a esta altura estamos sacando la segunda borrachera del día, alguien por ahí propone salir a mezclarse con la cultura porteña, mal que mal están de fiesta y hay que saludar.
Sucede el encuentro, de frente a nosotros Sarita Mellafe de Fuera de Control (a estas altura escuela de diplomáticos) Paulina Urrutia, obviamente nos acercamos a ella, se ve rodeada de 6 jóvenes en evidente estado de ebriedad, no lo puede creer, y comienza la ronda de preguntas.
-Yo vote por Ud.- dice uno
-Estuvo bueno el final de la teleserie- eructa un comensal
-Por qué no nos presenta ministra? Hip!- remata uno de los contertulios.
La respuesta vino inmediatamente.

Por una humorada nació la banda y sin más ni más, un par de años después, llega el llamado para actuar en carnavales culturales. Valparaíso lleno de gente, previo al año nuevo, país invitado México y qué mejor que rancheras para animar a la gente, compartiendo escenario con María José Quintanilla (!!!!) y Armando Manzanero.
Está todo el equipo listo para partir cerca de las siete de la mañana. Prueba de sonido muy temprano, para amenizar un vinito, una cosa poca, viaje sin complicaciones. Llegamos a Valparaíso cerca de las 9am, todo mal, el escenario está pelado, una maldita pérdida de tiempo eso de levantarse temprano por las puras. Un par de llamadas y los técnicos vienen en camino, unas micheladas para seguir amenizando, así llegó el medio día, por fin a probar sonido, todo bien, en 30 minutos estamos listos, la producción sorprende -les tenemos una habitación en el Hotel O’Higgins- risa generalizada y partimos al hotel, un poco borrachos, pero qué le vamos a hacer, así siempre ha sido.
-Compremos un tequila?
-Mmmmmmmm YA!
Muy bonita la pieza del hotel, el tequila Sombrero Negro se hace poco, vamos por dos más, el olor a marihuana se siente en todo el segundo piso del alicaído hotel. Ya se nos fue gran parte de la tarde, estamos ultra borrachos, y faltan 5 horas para tocar!!, el pronóstico no es el mejor, pero la moral esta alta.
-Vamos a la piscina?
-Buuuena, yo creo que ahí vamos a despertar
-Pero nadie tiene traje de baño
-Cierto, pero nos bañamos con ropa o calzoncillos

Hoy cumplo un mes de posteos, un objetivo menos en las cosas que tengo que hacer antes de morir:
01 – Comerme un pez dorado vivo
02 – Perder mi virginidad
03 – Tirarme de un paracaídas
04 – Trabajar en un cine, romperle el boletito a Salo Reyes y que me niegue su autógrafo
05 – Tirar mi chaqueta en una posa para que una dama pase por encima
06 – Compartir con la crema y nata de la sociedad de Santiago
07 – Matar a una persona ahogándola en cemento fresco con el pie en su nuca
08 – Aprender a bailar cumbia
09 – Escribir por lo menos un mes una “columna” en cualquier medio de comunicación
10 – Sobrevivir un accidente de avión

Faltaba poco para el gran día, por fin habían llegado las vacaciones, Chiloé el destino, pero antes debíamos conseguir una que otra sustancia para hacer de este paseo una experiencia inolvidable. La responsabilidad de tamaña tarea recayó sobre mí, empecé a mover los contactos que todo joven estudiante universitario tiene (tú también querido amiguito lector) preguntando por aquí y por allá, di con un misterioso personaje, medio rasta medio narco, el tenía la movida, después de una conversación quedamos en juntarnos al otro día en un lugar céntrico para ambos, antes de despedirnos me dice que ojalá me pudiese conseguir un auto, empezaron los problemas.
Al otro día me levanto relativamente temprano y empiezo a elaborar mi mentira para que me facilitaran el medio de transporte familiar. Le digo a mi santa madre que tengo unos problemas en la universidad que deben resolverse ipso facto, no le doy tiempo para reaccionar y ya voy en camino al encuentro con mi destino mariguanerístico. Paso por mi gran amigo Rodrigo (el mismo de la historia pasada) para sentirme acompañado en el mundo del hampa, recogemos al hippie-narco, al que denominaremos HN (que ingenioso, un aplauso!!), me da instrucciones de enfilar hacia la mítica población José María Caro, nos adentramos en pasajes desolados por el calor reinante en el enero apocalíptico de la capital, hasta que llegamos a la casa donde estaba la yerbita. Casi me desmaye al ver la casa, pintada de verde amarillo y rojo, como la canción de Gondwana, esos muros gritaban ACA HAY MARIGUANA!!

Ya se me paso todo el día, se supone que íbamos a hacer algo provechoso con mi amigo Rodrigo, pero al final nos fuimos a tomar. El primer schop fue a las 10:30 de la mañana, mientras por el paseo ahumada corrían los escolares escapando del guanaco la garzona sale a mirar y vuelve con los ojos rojos, comentando la cagadita que estaba quedando en la calle. Mejor salir de ahí, no creo que sea un buen lugar para beber a esas horas en día laboral.
-Vamos a un bar como la gente- comenta Rodrigo- Conozco uno acá a la vuelta.
Sigo creyendo que es demasiado temprano para un vodka tónica en el bar central de puente. Sentados en una barra ínfima llena de gente almorzando pantrucas seguimos nuestra conversación, hasta que el mesero se acerca y nos dice que prefiere tener ese espacio con gente almorzando que con un par de zánganos tomando. Expulsados de un bar antes de la una de la tarde, excelente record para el archivo, enfilamos hacia Plaza Italia.
Gracias a jebus, mi socio tiene el trabajo más desgraciado del mundo (embarga a los que no pagan las deudas) y gana harto dinerito. Estamos instalados en la Fuente Alemana, demasiado curados para el gusto de cualquier ser humano decente, un par de lomitos y decidimos que es la hora de la retirada. Cruzando la Plaza de Armas el destino nos lleva a pasar fuera del mítico Caracol Bandera, un tipo de dudosa reputación nos entrega una invitación a “tentación grados 3”, el más fino cabaret de Santiago centro, de seguro está entrenado en captar ebrios como nosotros. Decidimos conocer el antro antes mencionado, bajamos un caracol híper sórdido, ningún local habilitado, solo se escuchaba en el fondo música fuerte, y damos con la gran puerta del puticlub.
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Estoy solo en un lugar del mundo desconocido para mí, bajo de un avión barato a un aeropuerto en el que no entiendo nada, sólo sé que tengo que viajar doscientos kilómetros más en algún tren que sale desde algún lugar de este aeropuerto y volver durante la noche a recoger a mi compañero de ruta, cómo lo hago?
Ni idea, por ahora sólo pienso en comer algo, descubro un pequeño supermercado, entro y como soy un turista rata, opto por lo más barato y llenador: galletas. Al llegar a pagar la cajera se da cuenta de la situación en que estoy, sabe que no entiendo NADA de lo que me acaba de decir y en perfecto español me dice “no aceptamos euros”, que mal, todo se va al diablo y el hambre me está volviendo loco, pero justo un
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| autóctono se apiada de mí y me regala las galletas, “no problem” me dice, le doy un abrazo y las gracias en español, creo que quedó un poco extrañado del abrazo, después me cuentan que ninguno de esos weones son tan de piel como nosotros, en fin, ahora lo más importante, encontrar el tren para hacer lo más rápido posible mi viaje. |
Después de buscar infructuosamente una conexión a internet gratuita (iluso) miro un pequeño cartel con un tren dibujado, que fácil ¿no? Sigo sin entender nada, pasajero en tránsito hacia algún lugar, por fin el tren, una chica me mira con cara de extrañeza, me delata mi nerviosismo, pero me decido a preguntarle si el tren iba a Olten (suena como a He-man), estoy en el andén correcto, por fin, la chica se me queda mirando hasta que subimos, después de una larga conversación con el cobrador, entiendo que estoy acostado en dos asientos de primera clase y que si quiero pagar menos debo largarme hacia la clase que me corresponde.
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El menú de la semana
Martes Donde las papas queman
Viernes La papa en el calcetín
Sábado Dos cucharadas y a la papa
Fueron la última papita un día... »
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