Welcome to Santiago de Chile, me dice una colorina de acento gringo mientras me bajo del avión. Doy un paso, luego otro. Tropiezo. Despierto. “Pajaritooooh” dice el auxiliar, y no es precisamente colorina.
Metro y a pasear un rato. Me carga Santiago, me repito a cada estación. Doy el asiento como buen provinciano y me toco la billetera cada 1 minuto. Por si las moscas.
Srta. E se está arreglando hace cuatro horas y claro, no cargó las pilas de la cámara. Damos bote por Patio Bellavista. Oye que es grande la capital. Llegamos al Salón Cienfuegos. A celebrar con champaña mierda. ¿quién dijo celebrar? ¿y qué? Ah, que Los Pata E’ Cumbia lanzan el single de su disco. Que anda medio mundo metido en el Salón Cienfuegos. Que la noche santiaguina ya me está empezando a gustar. Que Srta. E se puso el terrible vestido. Y que anda Fernanda Urrejola ahí. Sí, ahí.
Hola, soy Sr. N. No, o sea, sí, pero no me llamo así. Claro. Pero soy él. O sea, soy. Claro. No me resulta. No tengo ni down, ni tempo. Me tendré que pulir primero y después venir a engrupir actrices.



El borde costero y la puesta de sol estaban para llevarselos para la casa, pero era noche de Cumbia en la Cúpula, así que sin pensarlo mucho, llamo a la fotógrafa del año, Srta. C, y a Santiago los pasajes no más.




