
La vida está loca, la vida está loca, la vida está loca y el mundo también. Se habla extraño, se ve distinto, se sienten enfermos y se escucha inusual. Pensamos que no calzamos en esta sociedad, que estamos perdidos e intentamos hacer lo posible para pasar inadvertidos como un ente frio, con rumbos claros y acciones rutinarias, lo más normal posible.
Gracias a sonidos totalmente consecuentes y leales a mentes incomprensibles como Niño Atroz, ó para el público más sofisticado Niño Atrosh, volvemos a sentirnos adaptados, parte de algo y con la esperanza de que existen más almas esquizofrénicas y hambrientas de psicodelia colectiva rondando por estas maravillosas calles, rincones, veredas, mares, cerros y aires de nuestra bulímica franja terrestre llamada Chile.
Descarguen, escuchen, vacilen, exprésense y vuélvanse locos, que en la vida seria, sería serigrafía sin colores ni intenciones. Prepárense y pasemos todos juntos agosto saltando en una pata, que esto aún tiene para rato.






