Todas las fotos: Sr. D
Tenía cara de lluvia. También tenía cara de última y harta pinta de pelea, pero la noche no fue nada de eso.
Con un resfrío de mierda que se impuso a los schops con limón y las tiras de paracetamol, le hice frente a lo que se veía como una noche negra. Oscura noche de tocatas, también oscuras. Rock porteño y punketa. Una de dos o las dos.
Con cámara en mano, Sr. D ponía cara de vieja cuando los mohicanos estaban trastabillando y quebrando botellas fuera del bar La Aduana. Eran recién las 11.30, la noche aún ni empezaba y estábamos prestos a sacar el bisturí. Por si las moscas, digo.
Sr. M morirá de sabio, seguramente, algún día, y lo hizo notar cuando, vista fija en una chaqueta manchada con sangre de un rude-boy, dijo: “La tocata en que podemos ser descuartizados, no es la tocata verdadera, vámonos de esta hueá”.
Después supimos que Monjas con Atraso no pudo llegar a Valparaíso, que la tocata punk estuvo más tranquila que foto de primera comunión, y que hace tiempo no sonaba la música de pocos acordes tan fuerte como ese sábado en Bar La Aduana.
Pero nosotros estamos a una cuadra. Llegamos a Bar La Cantera entonces. Y acá la cosa está medio muerta. Un terremoto personal me remece y ya va a empezar esto. No sé de dónde salió esta gente. Umbría En Kalafate ya está tocando.











