Celebra mi derrota, que hay que seguir el juego de mentiras, con disfraz de lo correcto. Tómale el peso a las palabras que dices, tocar un alma es muy simple. Piensa en esto, cuando yo estoy débil, solo me aferro a todo, a todo, a todo lo que dices. Hoy necesito beber ocho litros de fe. Cierro mis ojos bien fuerte y me hago creer que no hay quebranto, que no hay cansancio. Te escuché decir que confías en mí a ojos cerrados, lejos del miedo. Soplemos fuerte. Celebra tu derrota.









