Foto: El Pititore [cc]
Despierto tempranísimo, cosa que de-tes-to. Me levanto, me ducho, me visto. Salgo. Llueve, y puta que llueve.
Espero colectivo y la hueá no pasa nunca. -Santa cachucha- pienso (no, la verdad es que tiré un par de chuchás con cuática), mientras emprendo camino hacia el paradero.
Papita cosechada por
Tracy Lorca
Foto: jxo
A mi amigo Alejandro Palacios, que nunca ha escrito en una pared.
La escritura, ejercicio inútil a todas luces, a toda oscuridad, es quizá la última esperanza, quisiera pensar, contra el tiempo, contra la existencia. Su carácter testimonial me hace tener fe en una cierta –o incierta- posibilidad de redención, de única y última salvación. Quizá por eso guardo y amontono mis libros cerca, y dejo algunos sin leer y los miro de lejos cerrados e intactos. Quizá es también por esto que me conmueven atrozmente los burdos escritos en las murallas, todas esas letras y frases urbanas destinadas a desaparecer, a amontonarse ilegibles perdiéndose sin fin –no hablo de los rayados aparatosos y sin forma que para cualquier hombre de letras son incomprensibles pero entre el lumpen, el bajo lumpen (:se les puede reconocer por sus ropas, zapatillas, y sobre todo por el color de su piel), es parte integral de su quehacer cotidiano, firmas y símbolos, supongo marcando territorio o alguna otra gesta sin gesto, el sin sentido propio de esta gente, ilegibles sus rayados como su hablar.
No es difícil encontrar en una ciudad tan vencida por el tiempo como Valparaíso, plasmados en sus muros miles de los más inimaginables stencils (tema aparte), dibujos dispares, graffities displicentes, misivas y declaraciones de amor desesperadas, una bacanal de frases irreproducibles, abyecta propaganda política, e incluso poemas escritos en los peldaños de algunas escaleras. Todos inútiles, todos agónicos.
![Cachivache - En Confusión de Radio Galactika [2010] Cachivache - En Confusión de Radio Galactika [2010]](http://www.laultimapapita.com/wp-content/uploads/2010/07/Cachivache-En-Confusion-de-Radio-Galactika-447x450.jpg?9707a5)
“Hacemos un tejido usando las palabras
Uniéndolas con hilo para que queden bordadas”
(de Hojas)
Son del norte, pero viven en Valparaíso. Se conocieron en El Salvador, tierra escondida entre el polvo y la nieve, ciudad en forma de caracol, pueblo de nombre pomposo. El calendario tenía el 2006 en números gigantes, ya hace rato que no quedaban esperanzas y Cachivache andaba dando vueltas y tumbos por fiestas clandestinas, entre cuadernos olvidados y poesía no descubierta.
Muchas peladas de cable, muchas intenciones olvidadas, más de alguna mentira piadosa, una despedida dolorosa. Eso es lo que deja el norte en las cabezas frágiles de estos dos Cachivache. Jorge y Deivy. Humildad y vida. Un té con jengibre. Un vasito de agua. Un vino a las seis de la mañana.
Instalados ya en Valparaíso, se disponen a tocar para dar a conocer a todos la música que llevan haciendo hace más de tres años. El formato ahora es de a dos. Tocan en bares, en peñas, en más bares. Se instalan en uno. Quizás se olvidan que están tan lejos de casa. Los parroquianos los reciben como si fueran de acá. La calma del norte llama, pero ellos aguantan.
Papita cosechada por
Sr. N

Dale, yo te acompaño, fue mi sentencia de muerte. Las cuatro palabras con las que le prometía a la Kuxina acompañarla al carrete que vislumbraba para titularse como el mejor del año, tenía todo para serlo, buen lugar, buena compañía y excelente ambiente, todo lo que yo podría titular como “shuper loco”.
Pasaron así los días, comentarios vía internet, no te olvides y blá blá blá hacían más ansiosa la espera del tan ansiado día, hasta que llegó, tardó, pero llegó. Yo aún tenía que arreglar cosas de la pega así que llamé a Kuxina y le informé de mi hora de arribo al magno evento, del otro lado de la línea se escucha –Dale, yo aún estoy en el PEDA entregando unos libros, me junto con la chica y nos vemos allá en la noche-OK. Terminé lo más rápido que pude y partí a mi casa para emperifollarme (me arreglé más que la yegua del Tony), lista y dispuesta a pasar la mejor noche del año (según yo).
Partí rumbo al carrete, pintarrajeada como cuál payaso, cagá de frío, pero rica así que daba igual mientras manejaba feliz de la vida (pisteando como un campeón). Suena mi celular -Aló? sí? Kuxina? estai curá? -Brno, oseabrhip, un poco, ters estoy br esperando afuera -Dale OK, estoy casi llegando. Ya las tres sentadas en el auto partimos a comprar copete. La weona no estaba media curá, estaba entera curá, hablando fuerte BIEN FUERTE! Y repartiendo palmetazos a diestra y siniestra. Me compré tres chelas y partimos, sin destapador, filo, pensé de forma ingenua, el carrete debe estar lleno de weones con destapadores, asfixiados con lo lleno y genial!

La vida está loca, la vida está loca, la vida está loca y el mundo también. Se habla extraño, se ve distinto, se sienten enfermos y se escucha inusual. Pensamos que no calzamos en esta sociedad, que estamos perdidos e intentamos hacer lo posible para pasar inadvertidos como un ente frio, con rumbos claros y acciones rutinarias, lo más normal posible.
Gracias a sonidos totalmente consecuentes y leales a mentes incomprensibles como Niño Atroz, ó para el público más sofisticado Niño Atrosh, volvemos a sentirnos adaptados, parte de algo y con la esperanza de que existen más almas esquizofrénicas y hambrientas de psicodelia colectiva rondando por estas maravillosas calles, rincones, veredas, mares, cerros y aires de nuestra bulímica franja terrestre llamada Chile.
Descarguen, escuchen, vacilen, exprésense y vuélvanse locos, que en la vida seria, sería serigrafía sin colores ni intenciones. Prepárense y pasemos todos juntos agosto saltando en una pata, que esto aún tiene para rato.
Papita cosechada por
Sr. J

Me encontraba en el segundo párrafo de mi anécdota de aquella ocasión en que vi a Los Pericos en el Festival de Viña 95, cuando me llega un correo salvador de mi colega Sr. C. No conforme con su descomunal historia de pegadas y redadas de la semana pasada, me envía una segunda parte para (textual) “compartir con los pulentos de lun”. Pobre Sr. C, pensó que con sus melodramas podría destronar a Faloon y sus tentáculos del mundial.
Me bajé de la micro en Barón a eso de las 21:30. Me uno al rebaño esperando el verde aquel que rompe la quietud. Miro hacia mi pared favorita, esa donde antenoche pegoteamos los afiches que luego taparon y que luego volvimos a tapar. Y veo a mi compadre brocha en mano barnizando con engrudo uno por uno, toda la fila de nuestros afiches. Estará aplicando mantención urbana, pienso.
-Ehh oye que onda, los vai a tapar?
-(Abriendo su mochila y sacando un tuco de afiches) Si.
-Pero que onda, si tenís la tremenda pared y estai tapando justo los que pegué yo.
-Así es la ley de la calle hermano.
Papita cosechada por
Sr. E
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El menú de la semana
Martes Donde las papas queman
Viernes La papa en el calcetín
Sábado Dos cucharadas y a la papa
Fueron la última papita un día... »
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