
En La Ultima Papita nos gusta la cumbia. O mejor dicho, nos gusta el pasito cumbiero. Nos gusta tomar la cervezita del fin de semana cabeceando con más estilo que headbanger y más rápido que los fans de Montaner. Entre lo cebolla (harto cebolla estos días con Lucho Barrios) y el desorden de colegial. LaCulebrona remasterizó hace algún tiempo su disco Róbalo y ahora sí que se escucha bien. O nunca sonó mal y es pura idea mía. LaCulebrona desapareció un tiempo, y es que estaban guardados grabando su segundo disco: Challa. Ya se viene, parece. Por lo menos ya lanzaron el single, sin glamour, sin copete gratis, pero con harta conciencia y fervor popular.
Si es que aún no los ha oído, si es que le falta LaCulebrona en su catastro de pachanga popular. Si es que Villa Cariño y Banda Conmoción ocupan todo su winamp y ya se está aburriendo de los videos acústicos de Chico Trujillo, acá está la papita. Y róbenlo. Bájenlo. Repártalo al caballero que vende cigarros sueltos. A la vieja en pelota que reparte cerveza. Al cura, que lo ponga en misa, el muy muy.
Papita cosechada por
Sr. N

Faltaba poco para el gran día, por fin habían llegado las vacaciones, Chiloé el destino, pero antes debíamos conseguir una que otra sustancia para hacer de este paseo una experiencia inolvidable. La responsabilidad de tamaña tarea recayó sobre mí, empecé a mover los contactos que todo joven estudiante universitario tiene (tú también querido amiguito lector) preguntando por aquí y por allá, di con un misterioso personaje, medio rasta medio narco, el tenía la movida, después de una conversación quedamos en juntarnos al otro día en un lugar céntrico para ambos, antes de despedirnos me dice que ojalá me pudiese conseguir un auto, empezaron los problemas.
Al otro día me levanto relativamente temprano y empiezo a elaborar mi mentira para que me facilitaran el medio de transporte familiar. Le digo a mi santa madre que tengo unos problemas en la universidad que deben resolverse ipso facto, no le doy tiempo para reaccionar y ya voy en camino al encuentro con mi destino mariguanerístico. Paso por mi gran amigo Rodrigo (el mismo de la historia pasada) para sentirme acompañado en el mundo del hampa, recogemos al hippie-narco, al que denominaremos HN (que ingenioso, un aplauso!!), me da instrucciones de enfilar hacia la mítica población José María Caro, nos adentramos en pasajes desolados por el calor reinante en el enero apocalíptico de la capital, hasta que llegamos a la casa donde estaba la yerbita. Casi me desmaye al ver la casa, pintada de verde amarillo y rojo, como la canción de Gondwana, esos muros gritaban ACA HAY MARIGUANA!!

Después de un largo miércoles de lluvia salió el sol, pero esta vez venía acompañado de una cantautora muy peculiar, Fusa, una exótica mezcla entre el folclor chileno, sonidos electrónicos, ambientaciones y lo principal, muy psicodélico y propio. Mientras escuchaba su música e intercambiaba ciertas palabras con ella, me imaginaba cada vez más ese mundo el cual formó para sus creaciones. Ahora bien, considerando que estamos frente a una profesora de música podemos rescatar y agradecer el valor para poder salir de lo estructurado y crear nuevos patrones que dan vida a su arte.
Y si de verdad quieren conocer más sobre esta artista, la cual trasciende mas allá de su música, podremos observar en vivo toda su locura y talento este 14 de mayo en la Plaza Aníbal Pinto, mientras nos tomamos unos vinitos en el homenaje al porteño Toño Suzarte, actor, cantante, compositor, fotógrafo y autor teatral fallecido hace unos meses en la bella y bohemia ciudad de Valparaíso.
Papita cosechada por
Sr. J
Foto: gavi vásquez
Esta vez me paré en el descanso de la escalera por la cual se accede al subterráneo, aquel lugar donde las situaciones se pierden en nublados y fugaces recuerdos. Comprendiendo de casualidad el por qué algunos espacios tienen nombres tan acertados.
Me habían dicho que el guitarrista/vocalista de Lisergico es de esos que suben el nivel del ampli al máximo, que suena tan fuerte que podrían llegar los pacos quinientas veces mientras tocan y nadie se percataría. Están ahí tocando, parece que prueban sonido… se largaron nomás y chucha que suenan fuerte. Parado aquí donde estoy se escucha bien y si tuviera una cámara tendría además un par de buenas fotos.
Hace un tiempo vi a Lisergico tocando junto a The Ganjas y esa vez me deslumbré con un show que ya había visto varias veces sin tomarle el real sentido. Ese mote de “banda emergente” que generalmente se le carga a las bandas nuevas/independientes termina por ponerme de mal humor, como si acaso esa dosis de amateurismo estuviera supeditada a la eventual posibilidad de subir a primera división. El Rock and Roll de estos tiempos vive en las pegadas de afiches, en la autoedición musical, la autogestión de tocatas, las redes de contactos… el famoso DIY que Lisergico musicaliza (sin contar a la infinita e infame camada de bandas que opta por esta opción). La famosa emergencia que molesta bastante en los círculos influyentes. Y nada de esta basura se me ocurrió a mí, échenle la culpa a Luca Prodán.
Papita cosechada por
Sr. E
Fotos: Srta. T
Una contienda sin igual se esperaba para el viernes 30 de abril. El lugar elegido: Sala Dos del Teatro Concepción. Era LA pelea. Además, claro, la previa a la ‘Cumbre del Folk Chileno’, a realizarse el 12 de Junio en el Gimnasio Municipal de Concepción.
La cita comenzó a eso de las 20.10, cuando al escenario salían tres grandes exponentes de la música del Bío Bío: Evelyn Cornejo, Gabriel Alcayaga y Carolina Frambuesa. Ronda de cuatro temas cada uno, de manera alternada, y los asistentes poco a poco prendían con las voces, rasgueos fuertes y líricas con un alto contenido crítico. Temas como ‘Dulce Pastel’, ‘América Sí’, ‘Solo Tú’ y ‘La Gente Alegre’, llamaron la atención de los presentes, quienes disfrutaron a más no poder de estos tres cantautores.
El telón se cerraba y todos querían más. Todos, me incluyo, esperábamos que la pelea comenzara. Y en eso, salen los gallos.

Faz Roido suena primero como un Lucybell imaginario, pero no. Es extraño. Pero ahora suena mejor, o peor, pero bien. Voces de niña acompañan y relajan. ¿Estarán vestidas de negro o con poleras alternativas? ¿Cantarán con los ojos cerrados? Son chiquillas, eso sí. Y ahora improvisan. Sonidos. Ruidos y acordes. Es la lluvia y los caballos. La vida como eufemismo de destrucción. Hay que salvarse. Aferrarse al madero que viene ahí, ahí. Ah se pasó la hueá.
Cajitas Rectangulares. Sonido sucio como sólo ellos pueden. ¿Punk? Claro que sí. Pero no. Yo no sirvo para esto. Desarmémonos todos y cantemos. Música para pegarle a la pared. Somos todos boxeadores de último round. Nos queman las piernas desarmadas y los puños goteando sangre. Somos los muchachos que llegaron tarde a la fiesta. O a los que nos dejaron fuera. No. Es hora de dejarnos el pelo largo y sacarnos la mierda del zapato.
(…)
Siempre llegaré al mismo puente
a mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino si me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
“Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días”
(J. Teillier)
Atentos niños a estas dos bandas que prenden el circuito poco a poco.
Papita cosechada por
Sr. N
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El menú de la semana
Martes Donde las papas queman
Viernes La papa en el calcetín
Sábado Dos cucharadas y a la papa
Fueron la última papita un día... »
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