Ago 09
Como ahora soy famoso, tengo serios problemas para caminar por la calle. Me detienen, se sacan fotos con mi nariz y mi diente picado, se me suben “a lapa” (o como se diga en su pueblucho), me tiran rosas sin espinas, me babean el cuello transpirado de mi camisa de ropa americana. Los menos, me pinchan con alfileres o simplemente se convierten a mi paso en estatuas de sal. Eso pasa cuando uno es celebridad. Cuando a uno lo celebran por celebrar. Cuando era pequeñito, sólo escribía para mí. Me mandaba cartas privadas y ni siquiera me atrevía a abrirlas. Algunas veces las rompía antes de enviarlas, avergonzado de las intenciones que pudiera yo mismo leer entre líneas.
Papita cosechada por Sr. N












