Dic 05

Si pudieran cortarnos la cabeza,
estarían muy felices de verdad.
Y se ríen y nos golpean.
Y se ríen y nos molestan.
(Y se ríen)
Imagino una ciudad vacía. Imagino una puesta de sol perdida en la memoria. Imagino un semáforo que da el verde y no hay nadie ahí para cruzarlo. O más bien, los que están ahí, son hace rato ovejas que ni consideran la posibilidad de salirse del rebaño.
Es un panorama que quita la esperanza, que al dimensionarlo nos incita a mirar hacia el lado, obviando el espejo delante nuestro. ¿Quién tiene la voz mas fuerte para gritar? ¿Quién les va a decir que se detengan?:
Lautaro Rodriguez no espera la llegada de la lluvia redentora ni la hora de la rebelión popular. Es un poco menos drámatico que la media y al escucharlo un par de veces, ya se hace necesario. Su amalgama de sonidos de salón, voz de tragedia diaria a lo Alvaro Henriquez y las letras romantimamonas-con-sentido-social funciona como relojito.
En definitiva, es un disco elegante e inmejorable para viajes cortos (dura 25 minutos), de esos que se ponen primero en el pendrive o que se regalan a un amigo entrañable.
Papita cosechada por Sr. N











